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Aedes
Augusti
Dentro
ya del recinto forense de Astúrica Augusta, existen un conjunto de
espacios que actualmente pueden ser visitados. Uno de ellos es este peculiar
templo destinado al culto imperial. Tras el gobierno de Augusto, a quien se
divinizará aún en vida, todos los emperadores se convertían
en dioses de forma póstuma pero siempre con la intención de
establecer un culto público y político a la cabeza visible del
Imperio. Las capitales de Conventus solían contar con estos templos
vinculados a la Basílica, para mantener esta figura de forma activa y
como complemento a la propaganda llevada a cabo a través de la numismática.
En
este culto tomaban parte los representantes de todas las oligarquías del área
astur, dentro de un recinto sagrado y atendido por un sacerdos elegido
anualmente. Tarraco, por su parte, constituía la sede del culto a
nivel provincial, convirtiéndose en consecuencia en el medio de integración
y promoción social de las oligarquías locales.
Se
encuentra en la calle Gabriel Franco, como un saliente del límite
occidental del recinto forense, realizado en opus caementitium u hormigón
romano, igual que el resto de la construcción. La presencia de grandes
contrafuertes indica un cierre abovedado probablemente decorado y todo él
pavimentado en mármol bitono. Este representaba formas geometrizantes
emulando una planta dividida en tres naves, que reserva la central para un
desaparecido ara dedicada al culto sacerdotal al Emperador. De él se
encargaría un augur curial que llevaría a cabo sacrificios de
pequeños animales, probablemente aves. El acceso sería in
nantis, es decir, no con un muro de cierre sino con dos columnas que
permitirían el paso desde el pórtico columnado exterior.
Todo
el recinto se encuentra situado en el punto más elevado del cerro para
obtener así la mejor perspectiva del mismo al acceder a Astúrica
por cualquiera de las calzadas, y sus monumentales dimensiones refuerzan la
entidad de la ciudad en el Noroeste de Hispania.
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