|

El
Museo de los Caminos
El
Palacio Episcopal fue reorganizado como Museo en el año 1962 por el
Obispo Mérida Pérez para recoger en él las piezas que, bien
por abandono de las iglesias de la Diócesis, bien por su mejor conservación,
necesitaban de un espacio apropiado para su almacenaje.
Recoge
piezas de toda la diócesis, más o menos vinculadas con la
peregrinación a Santiago. Por las distintas dependencias tales como el
comedor, el salón del trono, la capilla o el gran vestíbulo se
encuentran piezas de gran valor artístico como las abundantes tallas románicas
procedentes de toda la diócesis, destacando el Crucificado de Poibueno,
realizado por Gregorio Español, un escultor de ascendencia
astorgana que siguió los cánones marcados por Esteban Jordán
a finales del siglo XVI, sin abandonar la serenidad de las tallas de Becerra.
El retablo de San Bartolomé de finales del XV, y una magnífica
colección de orfebrería donde se puede apreciar la evolución
de este arte desde el siglo XV, cuando las macollas eran pequeñas
construcciones arquitectónicas semejantes a las catedrales, hasta el
XVII-XVIII cuando el gusto neoclásico elimina la figuración y da
paso a los volúmenes más limpios. Todas nos muestran su excelente
calidad, pero hay que destacar la cruz procesional del Santuario de Castrotierra
de la Valduerna, cuyo Cristo pertenece a la fundición de Miguel Angel.
En
la Planta Noble, el vestíbulo central organiza todo el espacio y está
ocupado por una amplia colección de cruces procesionales en plata y plata
sobredorada destacando la de Poibueno, realizada por Sebastián de
Encalada y la de Castrotierra, cuyo Cristo está atribuido a Miguel
Angel.
El
resto de la planta mantiene la estructura original, mostrando entre piezas de
distinta calidad el Despacho el Obispo, El Salón del Trono con el
baldaquino diseñado por Gaudí, y el Comedor privado. Preside la
cabecera la Capilla, de la que ya se ha hablado anteriormente.
|