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La
Domus del Mosaico
Junto
al Convento de los Padres Redentoristas se encuentra esta domus cronológicamente
situada entre finales del siglo I d.C. y la primera mitad del cuarto. Este tipo
de construcción, perteneciente siempre a los grupos sociales más
elevados, se caracteriza por tener una sola planta articulada en torno a
diferentes patios. Las habitaciones, más funcionales que espaciosas, se
pavimentan en diferentes materiales según su importancia, empleando
principalmente el signinum para los servicios y dormitorios; el spicatum
para comedores y despachos, y el mosaico para el oecus o salón de
invitados.
La
excavación fue la primera que se dejó a la vista en Astorga, y
representa una tercera parte de la vivienda que se extiende por el espacio
ocupado por el convento. En ella se puede ver la primitiva cloaca adintelada de
la ciudad, y diversas estancias de la vivienda organizadas alrededor de uno de
los atrios. Sólo dos de ellas se pavimentaron en ladrillo, y una tercera
fue sobreelevada con signinum fruto de una reforma exterior para
facilitar el acceso; la elevación de la estancia opuesta pone de
manifiesto una reforma interior en la que desaparecen un pasillo y una habitación,
quedando también elevada por la imposibilidad de eliminar los escombros
de obra. Todas ellas estaban decoradas con pintura mural de motivos vegetales, y
paralelamente al eje de la calle se sitúa un pequeño complejo
termal de uso privado.
La
sala más importante corresponde al pavimento de mosaico, cuya función
era la de mejorar la imagen de la construcción frente a los invitados (oecus).
Para ello, a finales del siglo II se mandó hacer este pavimento
representando dos escenas: las exteriores como una alegoría del otoño
a través de las ramas de vid y los racimos picados por los pájaros,
y el cuadrón interior reservado para el mito de Orfeo. Este se representó
mediante ocho medallones con animales salvajes que envolvían a Orfeo teóricamente
tocando la lira que había recibido de Apolo. El mito de origen griego se
vincula a un rito de espiritualidad por el cual la lira representa al alma, y
los animales al cuerpo; en consecuencia, a través de él se aporta
el único dato sobre los usuarios de la domus, ya que el ritual se llevaba
a cabo en la zona griega del Imperio.
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