
Las
Termas
Dentro
de la estructura urbana del Imperio, los edificios termales cumplen una doble
función: de una parte, todo el componente de ocio e higiene queda
aglutinado en el interior de ellas, pero paralelamente cumplen una misión
social de reunión de diferentes grupos sociales en el mismo espacio. Se
abrían a medio día, cuando el agua había alcanzado la
temperatura del baño, y permanecían en uso hasta el anochecer, de
tal forma que el horario de baños se extendía entre el final del
trabajo y la cena.
La
organización interna es semejante para todas ellas. Los matices estriban
en sus dimensiones, y a veces en la disposición axial o lineal. Por lo
general comienzan accediendo a las estancias complementarias del tipo de
gimnasios (palestra) o piscinas (natatio), para luego recibir
los masajes con aceites perfumados previos al baño (unctorium y
destrictarium, sala donde se quitaban los aceites con la ayuda de espátulas).
El siguiente paso consiste en acceder a las estancias con agua a diferente
temperatura.
Tras
cambiarse en el vestuario (apodyterium), el recorrido comienza por el
agua fría (frigidarium) para pasar al agua templada (tepidarium),
aunque este baño no existe en todas las termas puesto que en algunas
consiste únicamente en la habitación ambientada. El siguiente es
el agua caliente (caldarium) para finalizar en la sauna (sudatorium
o laconicum según tenga o no vapor). Normalmente se vuelve a
repetir en sentido inverso hasta el vestuario (apoditerium).
El
sistema de calentamiento utilizado está compuesto por los hipocaustos o cámaras
de calentamiento subterráneas. El calor generado en hornos de ladrillo
refractario (praefurnium) se conducía por una cámara de
aproximadamente 80 cm.. de altura existente bajo habitaciones y piscinas. Su
pavimentación o suspensurae, realizada en opus signinum
(mezcla de mortero de ladrillo y argamasa) y sustentada por pilae de
sección cuadrada o circular, se convierte en un suelo radiante que permitía
el calentamiento de las salas de forma constante e incluso favorecía la
conservación de la temperatura del agua de las bañeras y piscinas.
En
el edificio de las Termas Menores el recorrido se organizó linealmente,
aunque presenta una alteración significativa fruto de la reforma sufrida
a finales del siglo II d.C. El caldarium principal se compartimenta de
una forma extraña teóricamente se duplica el caldarium
variando el orden de acceso al quedar situado después del sudatorium.
Al
acceder al sótano nos encontramos con los muros que cerraban el edificio
hacia el escarpe del cerro, enfoscados y pintados de blanco. En la parte
inferior, uno de los canales de desagüe cerrado por tegulae plana
en forma de dos vertientes, especialmente importante por la aparición en él
de diversas joyas que indicaron el uso restringido a grupos sociales elevados.
Hacia el interior, se van mostrando todas las salas de baño y el horno
conservado. Paralelo a él, el primitivo aparece aún sin excavar
pero conserva la plataforma de cierre superior sobre la que se ubicarían
los depósitos de calentamiento del agua. En la parte final aparecen la
habitación templada, la sauna y el duplicado baño de agua caliente
limitando con la zona de mantenimiento y el muro de fachada del edificio hacia
una calle que se ubica bajo la actual Padre Blanco.
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